Lima - Perú

Jorge Secada: Sobre la Censura al Ministro de Educación

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A Saavedra lo han interpelado y ahora buscan censurarlo personas que tienen vínculos con negocios universitarios que la Ley Universitaria afecta negativamente. Defender la censura alegando los temas explícitos en el centro de la interpelación -corrupción, los Panamericanos- es digno de quienes la proponen. Estas bandas no han hecho nada por enfrentar el urgente y serísimo problema de la educación superior. “Universidades” sin absolutamente ningún nivel están certificando profesionalmente a nombre de la nación. Fue el gobierno de Alberto Fujimori el que originó este problema con el infame D.L. Nº 882 y los apristas tuvieron cinco años de gobierno para no hacer absolutamente nada por la universidad peruana. Para intentar contener la carcajada, la indignación y el llanto, no voy a comentar sobre los congresistas ligados a Acuña.
Esta falta de vergüenza es apabullante. Y su víctima es el ministro Saavedra. Pero, ¿y la universidad peruana, y el debate sobre educación superior? Ese, parece, no es tema. Sobre eso no se discute ni hay propuestas ni nada. Tímidamente el ministro y el presidente hablan de “mejorar” la ley sin decir claramente en qué consiste esa mejora. El debate, en cuanto hay un debate, parece tratar sobre si la SUNEDU va a continuar aplicando la ley, si dará más plazos, si tantos tiempos completos y tantos baños. Nuevamente, debo contener las ganas de pasar al sarcasmo agridulce, mala onda lo primero tratándose de éstos asuntos y para lo segundo mucho mejor un chifa.
Seamos claros. La Ley Universitaria es un mamarracho. La SUNEDU no debería existir. Su propósito es quijotesco en el peor sentido: hacer que los negocios universitarios “investiguen” y “produzcan conocimiento”. Ridículamente, esta ley, salida de la mente de personas que creen que una tesis de bachillerato es un contribución al conocimiento, busca mejorar por decreto la calidad académica de las universidades peruanas.
Acabemos con la farsa de los títulos a nombre de la nación y que el gobierno asuma realmente su función de certificación profesional. Tratemos a los negocios universitarios como lo que son, negocios que venden servicios. Y creemos las condiciones para que las verdaderas universidades puedan hacer lo que saben y quieren hacer, albergar la vida académica; desarrollar la ciencia; pensar críticamente y imaginativamente; socializar, educar y formar en libertad.
Saavedra es una víctima de bandas inescrupulosas. Pero todos somos víctimas de la venalidad de muchos sus verdugos, y de la mediocridad e incapacidad de nuestros gobernantes. Aquí la víctima es el Perú, y los victimarios están en uno y otro lado de este enfrentamiento; unos aprovechados, los otros ineptos.

Escrito por Jorge Secada.
09/12/2016

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